El calcio y la osteoporosis

Tanto los médicos como los pacientes podemos confundirnos con la recomendación inconsistente y a veces conflictiva sobre la cantidad de calcio que se necesita consumir para reducir el riesgo de fractura y, en particular, si es necesario recibir suplementos de calcio. La deficiencia prolongada de calcio puede predisponer claramente a la osteoporosis, pero muchas personas creen erróneamente que la pérdida ósea posmenopáusica y el mayor riesgo de fractura asociado pueden evitarse usando suplementos de calcio.

Aunque algunos siguen teniendo riesgo de deficiencia de calcio, otros, particularmente quienes toman suplementos de calcio, pueden estar recibiendo una dosis diaria superior a la recomendada.

La interacción compleja e incompletamente conocida entre el consumo de calcio y la vitamina D implica conocer mejor los beneficios y los riesgos de cada uno de ellos por separado. Por ejemplo, un estudio aleatorizado reciente mostró que aun las dosis elevadas de vitamina D3 (4.800 UI/día) mejoró poco la absorción del calcio (aumento del 6%) entre las mujeres posmenopáusicas con niveles bajos de  25-dihidroxivitamina D.

Por otra parte, numerosos trabajos clínicos han estudiado la combinación de calcio con vitamina D en diversas dosis, pero son menos los estudios de los efectos del calcio solo sobre el esqueleto.

Más del 98% de la disminución del calcio corporal se produce en el esqueleto. El hueso sirve como depósito del calcio, el cual puede ser almacenado y liberado según necesidad. En los adultos, el calcio tiene al menos dos funciones fisiológicas principales: es un mensajero intracelular y el componente más importante de la hidroxiapatita, la cual se presenta en grandes cantidades en la matriz orgánica ósea y brinda resistencia y rigidez al esqueleto.

Debido a la pérdida obligada por la orina, el sudor y las heces, la ingesta insuficiente de calcio durante un período prolongado puede finalmente afectar mucho al proceso fisiológico.

Conceptos clínicos importantes

• La ingesta diaria recomendada de calcio para las mujeres de 19 a 50 años y los hombres de 19 a 70 años de edad es de 1.000 mg/día; las mujeres 50 años y los hombres 70 años necesitan 1.200 mg/día.

Debe evitarse la ingesta de calcio superior a los 2.500 mg/día (2.000 mg/día en los mayores de 50 años).

• La ingesta adecuada de calcio es importante para la salud ósea en todas las edades. En los adultos es común el consumo inadecuado de calcio, sobre todo en hombres y mujeres 70 años, y se asocia con una mayor pérdida de masa ósea y riesgo de fractura.

• El enfoque preferido para asegurar una ingesta adecuada de calcio es consumir alimentos y bebidas ricos en calcio. No hay evidencia suficiente para recomendar el uso sistemático de los suplementos de calcio en los adultos residentes en la comunidad, pero deben considerarse cuando el aporte alimentario es insuficiente.

• Los suplementos de calcio suelen tener pocos efectos adversos, aunque el estreñimiento y la distensión abdominal son comunes; la aparición de nefrolitiasis es poco frecuente.

• Estudios recientes han destacado la posibilidad de que los suplementos de calcio aumenten el riesgo cardiovascular, pero los hallazgos son inconsistentes y no concluyentes.

La absorción de calcio aumenta en las embarazadas y mujeres en período de lactancia, pero la ingesta de calcio recomendada para esas mujeres no difiere de la realizada para otras mujeres del mismo grupo etario.

La ingesta alimentaria de calcio elemental varió de acuerdo con la edad del grupo, pero el promedio fue de 900 a 1.200 mg en los hombres y de 750 a 850 mg en las mujeres; la menor ingesta fue observada en los hombres y mujeres >70 años.

El uso de suplementos de calcio es común; a pesar del uso frecuente de esos suplementos, muchos adultos, en particular las mujeres posmenopáusicas, no consumen los 1.000 a 1.200 mg/día de calcio elemental que se recomienda, y pocos son los que consumen más del nivel superior recomendado (2.000 a 2.500 mg/día).

Calcio de la dieta versus suplementos de calcio

En general, los alimentos y las bebidas ricos en calcio, particularmente los productos lácteos, son la fuente preferida de calcio debido a que están ampliamente disponibles, y, exceptuando la intolerancia a la lactosa, tienen pocos efectos adversos.

Evidencia indica que el calcio de ciertas fuentes alimenticias como el brócoli y el repollito de Bruselas (col rizada) se absorbe en mayor proporción que el calcio de los suplementos.

Los estudios fisiológicos no han mostrado diferencias materiales en las acciones metabólicas del calcio de los alimentos comparado con el calcio de los suplementos. Por lo tanto, la decisión de recibir o no suplementos de calcio depende de si la ingesta de calcio de la dieta es adecuada y del balance entre los beneficios potenciales y los peligros de los suplementos.

Beneficios potenciales de la ingesta de calcio

La pérdida ósea relacionada con la posmenopausia y la edad, que se acompaña de mayor riesgo de fractura ocurre cuando hay una pérdida neta de calcio óseo debido a un desequilibrio entre la resorción y la formación de hueso. Aunque la perdida ósea posmenopáusica está principalmente relacionada con la hipoestrogenemia, la pérdida ósea relacionada con la edad, tanto en los hombres como en las mujeres, está determinada por factores genéticos, hormonales y otros. Los estudios de observación indican que la pérdida ósea y el riesgo de fractura aumentan cuando la ingesta de calcio es <700 mg/ dia

La evidencia actual indica que la suplementación con calcio y vitamina D, o con calcio solo, tiene un efecto general moderado sobre el riesgo de fracturas, y no ha quedado establecido si el uso sistemático o no de los suplementos beneficia a las personas que viven en la comunidad.

Peligros potenciales del consumo de calcio

Aunque los suplementos de calcio tienen pocos efectos colaterales, son comunes el estreñimiento, el ardor en la boca del estomago, las agrieras, entre otros. Los suplementos de calcio aumentan el riesgo de cálculos en los riñones, dependiendo de la dosis.

Se ha debatido mucho en la comunidad científica acerca de la asociación entre el consumo de suplementos de calcio y el infarto cardiaco; aun no hay resultados concretos.

Educación del paciente

Se recomienda que los pacientes que no sufren los efectos adversos de los productos lácteos consuman otros alimentos con elevado contenido de calcio. Dado que la fortificación de los alimentos y las bebidas procesados es variable, se deben revisar atentamente las etiquetas de los envases para confirmar el contenido de calcio  (y de las calorías) por porción como así el tamaño de las porciones.

Para las personas que no pueden alcanzar el consumo de calcio requerido solo a través de los alimentos, se debe considerar la suplementación con calcio; es necesario tener en cuenta los efectos adversos y el costo del suplemento elegido. La dosis del suplemento más lo obtenido de los alimentos debe ser suficiente para aproximarse a las dosis recomendaciones por la guía del IOM pero no excederlas.

Una actualización de 2013 de la U.S. Preventive Services Task Force halló que no hay evidencia suficiente para evaluar los beneficios y los peligros de la suplementación diaria con más de 1.000 mg de calcio (o más de 400 UI de vitamina D) para la prevención primaria de las fracturas en mujeres posmenopáusicas no hospitalizadas.

Ellos comprobaron que la evidencia existente es insuficiente para recomendar o desaprobar el uso de suplementos de calcio en hombres y mujeres posmenopáusicas. Aunque los autores de la recomendación reconocen la importancia de la ingesta de calcio para la salud ósea, no se ocuparon de la suplementación específicamente en personas con una alimentación inadecuada.

La mujer posmenopáusica sana aquí presentada tiene una ingesta diaria total de 2.240 mg de calcio elemental: una ingesta dietaria de alrededor de 1.040 mg (aproximadamente 300 mg provenientes de productos no lácteos y 740 mg de productos lácteos) y suplementos que brindan 1.200 mg de calcio.

Dado que su ingesta de calcio es sustancialmente superior a los 1.200 mg/día recomendados por el IOM para las mujeres posmenopáusica, el autor propone aumentar la ingesta de calcio de origen alimentario en 200 mg/día y suspender los suplementos de calcio. Si no es posible aumentar el consumo del calcio alimentario, se puede reducir la suplementación del carbonato de calcio a 500 mg/día.

La mujeres deben estar informadas de que los suplementos cálcicos producen un aumento moderado del riesgo de litiasis renal,  y el aumento del calcio de la dieta,  y que existe un riesgo potencial de mayor riesgo de eventos cardiovasculares, aunque la evidencia actual de esto último no es concluyente. Si continúa tomando el suplemento debe saber que el carbonato de calcio debe ser ingerido con las comidas para optimizar la absorción.

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