Los riesgos del sobrepeso

El sobrepeso  frecuentemente es visto como un problema de carácter exclusivamente estético, hasta hace poco tiempo asociado a culturas de países ricos. Lo cierto es que la tendencia de la especie a vivir en ciudades, la industrialización y la introducción de los computadores en todos aspectos laborales y la idea de que buena vida es igual a no moverse, así como el alto consumo de calorías, son determinantes en esta epidemia.

De hecho el sobrepeso acompaña a múltiples alteraciones de salud, miremos algunas de las situaciones frecuentes:

Hipertensión arterial

El nexo entre obesidad e hipertensión es cada vez más patente. Lejos de tratarse de un problema de salud aislado, el exceso de peso incrementa el riesgo de hipertensión arterial que, en personas obesas, es entre dos y tres veces más frecuente que aquellas con peso normal. Así, se estima que más de la mitad de las personas obesas son hipertensas. Esto se debe a que la presión arterial aumenta de forma proporcional al exceso de peso. Y al revés, la pérdida gradual de peso consigue rebajar las cifras hasta niveles aceptables. Esta relación es mucho más evidente en personas menores de 40 años y en las mujeres. En algunos pacientes la hipertensión arterial no requiere tratamiento farmacológico, basta con seguir hábitos de vida saludables. Y es que, los datos no son nada halagüeños: más de la mitad de los adultos y cerca del 25% de la población infantil y juvenil tienen sobrepeso u obesidad, un problema de salud pública cada día más alarmante como consecuencia del sedentarismo y el consumo excesivo de grasas saturadas. Y, de seguir este ritmo, los expertos prevén un descenso de la esperanza de vida en las próximas generaciones, algo que no ocurre desde el año 1700.

Los cambios en los hábitos de consumo y alimentación que se han producido en los últimos años, así como la creciente tendencia al sedentarismo en las actividades lúdicas, están incidiendo de una manera negativa en la salud de la población adulta. Aún más alarmante es el hecho de que la tasa de sobrepeso y obesidad está aumentado de una forma exponencial y muy preocupante en niños y jóvenes. Es necesario, por tanto, integrar la actividad física como un hábito diario y costumbres nutricionales ricas en frutas, verduras y hortalizas

Enfermedad Cerebro Vascular

Un extenso e importante estudio denominado INTERSTROKE, publicado en la prestigiosa revista The Lancet el 18 de junio de 2010, reveló que 10 factores de riesgo determinan el 90% de la probabilidad de tener un accidente cerebrovascular (ACV), más conocido como derrame o ataque cerebral. “Este es el primer estudio que incluye países del tercer mundo y demuestra que a pesar de que los factores de riesgo son los mismos en todo el mundo, existen diferencias regionales”.  La enfermedad cerebrovascular es un problema de salud mundial, actualmente es la tercera causa de muerte en general y la principal causa de discapacidad en adultos. Los accidentes cerebrovasculares ocurren cuando la circulación de la sangre al cerebro falla, esto conlleva a que las células del cerebro pueden morir por la disminución en el flujo sanguíneo y la consiguiente falta de oxígeno.

La investigación tuvo como objetivo establecer la asociación de los factores de riesgo nuevos y conocidos para el desarrollo de un accidente cerebrovascular (ACV) con los subtipos principales del mismo (isquémico y hemorrágico) y evaluar la contribución de estos factores en la ocurrencia del ACV.

INTERSTROKE, el estudio más importante en la materia realizado hasta hoy, empleó una metodología de casos y controles que contó con 6.000 participantes (3.000 casos y 3.000 controles) de 22 países alrededor del mundo, incluido Colombia.

Los hallazgos del estudio evidenciaron que en el mundo entero la hipertensión arterial y el tabaquismo fueron los factores que más contribuyeron al riesgo de presentar el ataque cerebral, mientras que en Sudamérica, y especialmente en Colombia, la obesidad abdominal fue el factor más importante, aumentando en cuatro veces el riesgo de presentar accidente cerebrovascular; esta característica propia de la población colombiana y sudamericana había sido previamente observada en el estudio INTERHEART el cual determinó los factores de riesgo para un primer infarto agudo del miocardio.

Las intervenciones dirigidas a controlar la obesidad abdominal y a reducir la presión sanguínea y el tabaquismo, a través de la promoción de hábitos de vida saludables como actividad física y dieta rica en pescado, frutas y verduras pueden reducir sustancialmente la frecuencia de derrames cerebrales en la población.

Insuficiencia Cardíaca

La insuficiencia cardíaca se presenta ya que el corazón es insuficiente para poder llevar por todo el organismo a la sangre, teniendo que hacer un gran esfuerzo contra la resistencia que le ofrece un cuerpo con obesidad.

En 2002, se clasificaron a las personas con un Indice de Masa Corporal de 18,5 a 24,9 como "normales"; aquéllas con un IMC de 25,0 a 29,9 con "sobrepeso"; y aquéllas con 30,0 ó más: "obesas".
Se investigó la frecuencia de presentación de Insuficiencia Cardíaca en 5881 participantes (edad media de 55 años; 54% mujeres), con un promedio de seguimiento cuidadoso de 14 años, durante el cuál todos los diagnósticos de Insuficiencia Cardíaca fueron tenidos en cuenta.
Luego del ajuste para factores de riesgo conocidos (como el consumo de tabaco, de alcohol, enfermedad cardíaca valvular, o diabetes), se encontró que los individuos obesos (IMC > 30) eran dos veces más propensos a desarrollar Insuficiencia Cardíaca que las personas de "peso normal".
Las personas con "sobrepeso" (25 > IMC < 30) eran un 45% más propensos a desarrollar Insuficiencia Cardíaca que las personas de "peso normal". Puesto de otra manera, el riesgo de desarrollo de Insuficiencia Cardíaca aumentó un 5% en hombres, y 7% en mujeres, por cada punto de aumento del Indice de Masa Corporal.

Arteriosclerosis

Por la significativa correlación estadística, se considera a la obesidad como una de las principales condiciones que preceden a la aterosclerosis. Casi por definición, la obesidad  ejerce efectos directos e indirectos sobre el sistema cardiovascular.

Médicamente, la obesidad  es definida como el aumento de peso corporal a expensas de la cantidad de grasa, y el cual se observa fácilmente por el Índice de Masa corporal (IMC). La obesidad es una enfermedad inflamatoria crónica de bajo grado que de forma general está dada por un desbalance entre la energía acumulada por ingestión y la que se gasta diariamente. Casi por definición, la obesidad  ejerce efectos directos e indirectos sobre el sistema cardiovascular.

Obesidad y aterosclerosis son procesos multifactoriales con algunos puntos en común, pues muchos de  los elementos fisiopatológicos que tienen lugar en el obeso son así mismo factores de riesgo para la aterosclerosis, pero al mismo tiempo, la obesidad es un factor de riesgo para la aterosclerosis.

La aterosclerosis es frecuente en las personas obesas por las anomalías en el metabolismo de los lípidos de que padecen estos, acompañado de un incremento de los procesos oxidativos.

El perímetro del abdomen indica la grasa que sobra. Se considera que un perímetro abdominal superior a 40 pulgadas en los varones o a 35 pulgadas en las mujeres aumenta el riesgo de enfermedad del corazón  y diabetes.

La aterosclerosis es el endurecimiento de las arterias, que genera una disminución de la luz y por tanto interfiere con la llegada de los nutrientes y el oxígeno a los tejidos; y favorece el aumento en la presión arterial al hacer la pared de los vasos más rígida.

Venas Varices

Las venas varicosas son el resultado de un aumento de la presión sanguínea en el interior de las venas superficiales de las piernas. Existen dos tipos principales de venas en las piernas. Las venas superficiales están cerca de la superficie de la piel, mientras que las venas profundas se localizan en el tejido muscular. Las várices se desarrollan en las venas superficiales de las piernas. Por el contrario, las venas profundas desembocan en la vena cava, una vena grande que transporta la sangre al corazón.

La sangre en las venas de las piernas trabaja en contra de la gravedad para ascender de regreso hacia el corazón. La sangre asciende al corazón mediante válvulas en las venas de una sola dirección. Cuando los músculos de las piernas se contraen y oprimen las venas profundas, las válvulas venosas se abren. Cuando los músculos de las piernas se relajan, las válvulas se cierran y evitan que la sangre fluya hacia atrás.

Cuando las válvulas de una sola dirección se debilitan o dañan, la sangre se puede acumular en las venas, y eso produce su dilatación. El estar sentado o parado durante largos períodos puede originar la acumulación de sangre en las venas de las piernas, lo que aumenta la presión dentro de las venas. En las personas que son propensas a las várices, las venas se pueden estirar como resultado de un aumento de presión. Este estiramiento de las venas puede debilitar las paredes venosas y dañar las válvulas, hecho que puede dar como consecuencia várices gruesas o arañas vasculares.

Otros factores que pueden producir el debilitamiento de las válvulas venosas y el desarrollo de venas varicosas incluyen obesidad, envejecimiento, lesiones en las piernas, embarazo, hábito de fumar, hormonas y factores hereditarios (nacer con válvulas venosas débiles). Aunque las venas varicosas no se consideran un trastorno grave, pueden ser incómodas y originar problemas más graves como flebitis (inflamación en las piernas) o coágulos sanguíneos. Para algunas personas, las venas varicosas también pueden ser una preocupación desde el punto de vista estético. La obesidad provoca aumento en la resistencia de las venas, especialmente de los miembros inferiores, aumentando progresivamente la presión y generando la pérdida del tono, presentándose la insuficiencia venosa que se manifiesta con las varices ya que cada vez se van debilitando más y más sus paredes.

Estrías

La acumulación de grasa debajo de la piel se realiza gracias a que en la estructura de la piel encontramos una proteína conocida como elastina que proporciona cierta capacidad para dar cabida a los depósitos de gasa, pero esta estructura tiene un límite que al sobrepasarlo se rompe y aparecen las estrías, que según el grado de obesidad y la genética de cada individuo, será de diferente distribución y de diferente intensidad.

Hirsutismo

Durante el aumento de peso, también se dan cambios en el sistema endocrino, tanto en las glándulas centrales como en las glándulas sudoríparas y sebáceas en la piel, dando como resultado crecimiento de mayor vello en diversas regiones del cuerpo.

Sudoración profusa, Forunculosis, Infecciones por hongos

Igualmente aumenta la sudoración y debido a la obesidad se presentan en las zonas de roce los furúnculos y en las zonas de pliegues empiezan a aparecer infecciones por hongos.

Cálculos Vesicales

Los excesos de alimentos, el incremento de colesterol entre otras alteraciones que se presentan cuando tenemos sobrepeso, hacen que aproximadamente el 25% de los hombres y mujeres con problemas de peso, al mismo tiempo presenten cálculos en la vesícula biliar, que generalmente terminan en cirugía.

Reflujo esofágico y Gastritis

Los problemas de sobrepeso y obesidad también contribuyen padecer episodios de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), debido a que el exceso de peso aumenta el número de relajaciones del esfínter esofágico que regula el paso de los alimentos del esófago al estómago; cuando este esfínter falla, el contenido del estómago regresa al esófago y ocasiona síntomas como ardor en el pecho, sabor amargo y es la causa de insomnio, apnea del sueño, tos crónica, exacerbación de las crisis asmáticas, malestar de garganta y daño al esmalte dental, entre otras manifestaciones.

El principal síntoma por el que los pacientes acuden con el gastroenterólogo es la sensación de acidez que sube por el esófago y de ahogo por las agruras. Si el reflujo no se diagnostica correctamente, puede llevar a serias complicaciones como el estrechamiento del esófago (estenosis), úlceras, sangrado y en algunos casos, esófago de Barrett, que es un cambio del recubrimiento del esófago con riesgo de convertirse en cáncer.

La obesidad conlleva a la existencia de una gran cantidad de grasas circulantes en sangre que producen inhibición de la acetilcolina (neurotransmisor liberado por el nervio vago y que regula al esfínter, causando su apertura). Al no existir un cierre completo del esfínter, se permite el reflujo y la regurgitación asociada.

Además, la motilidad del tubo digestivo se hace más lenta por las grasas y se vuelve lento el vaciamiento gástrico lo que permitirá la fermentación del alimento, originando mal aliento y distensión abdominal.

Los cambios en el estilo de vida, son el primer paso para reducir las molestias, sobretodo cuando se habla de obesidad, ya que es importante bajar de peso mediante programas integrales que sumen actividad física, modificaciones a la ingesta de calorías y tratamiento psicológico.

Alteraciones en la menstruación

No es raro para las mujeres obesas que sufran irregularidades en sus ciclos menstruales; esto puede ser causado por una variedad de razones relacionadas con la obesidad, incluyendo la dieta, el ejercicio y el desequilibrio hormonal.

Las células de grasa producen estrógeno de manera excesiva, estas hormonas inundan el cuerpo  creando las mismas condiciones de una mujer embarazada y la menstruación se detendrá. La sobreproducción de células de grasa también puede dar lugar al síndrome de ovario poliquístico (SOP) que produce períodos irregulares sin ovulación.

Osteoarticulares

Debido al sobrepeso, es más difícil desplazarse de un lado a otro, subir y bajar escaleras. Los músculos que se encargan de sostener y movilizar nuestro cuerpo que son conocidos como músculos esqueléticos se van debilitando y su volumen va disminuyendo presentando hipotrofia muscular. Por la misma causa, se va desgastando el cartílago de las articulaciones, disminuyendo su movilidad y por lo mismo disminuye la circulación del líquido sinovial y disminuye el aporte nutritivo, causando artritis de los miembros inferiores (rodillas y tobillos) y de la columna vertebral.

Psicológicas

Uno de los factores que son más importantes y que además retroalimentan el problema de obesidad, es la pérdida de la autoestima y depresión, situación que curiosamente algunas personas tratan de compensar comiendo, creando un círculo vicioso.

Secuelas Pulmonares

Por el sobrepeso, tórax y abdomen están más rígidos y se necesita mas fuerza para mover los músculos de la respiración y la persona se fatiga; en la noche se obstruyen las vías aéreas provocando lo que se conoce como apnea del sueño; como consecuencia, se produce un aumento del volumen sanguíneo pulmonar y se forman pequeñas comunicaciones en las zonas de declive de los pulmones y en esa zona se pueden formar acumulaciones de los elementos de la sangre y presentar pequeños trombos, que pueden desencadenar una trombosis pulmonar.

Quirúrgicas

En el paciente obeso se presentan problemas como dificultad para canalizar las venas para administrar las soluciones y los medicamentos; problemas para realizar la intubación (colocación de un tubo en la tráquea para garantizar la respiración); las dosis de medicamentos anestésicos es muy variable y es muy difícil mantener una hidratación adecuada. Durante la cirugía, el aumento de la grasa en el tejido adiposo, dificulta las maniobras tanto de abrir como de cerrar la incisión quirúrgica y también se dificulta el control de los vasos sangrantes.

En el post-operatorio, el riesgo de morir está aumentado por una disminución de la concentración de oxígeno en la sangre de las arterias. Se presentan frecuentemente neumonías (infección pulmonar), infecciones de la herida quirúrgica y también se asocia a tromboflebitis (inflamación de las venas) de miembros inferiores.

Relaciones sexuales ineficientes

Por el exceso de grasa, las relaciones sexuales son ineficientes y no se pueden llevar a cabo de manera habitual y la mayoría de las veces no se realiza dicha relación de manera satisfactoria.

Alto riesgo durante el embarazo

La obesidad es una de las entidades que con mayor frecuencia complican la evolución del embarazo. La mujer que inicia su embarazo con un INDICE DE MASA CORPORAL por arriba de 25 unidades, se considera con obesidad y se limita el crecimiento del producto a expensas del plan de alimentación bajo en calorías para que no suba más de peso. Además se ha visto que las embarazadas con obesidad tienen niños con mayor peso al nacer que los normales.

Aumento en la densidad de la Sangre

Debido a que la respiración es deficiente, la oxigenación se ve disminuida y para compensar esto, la médula ósea produce más glóbulos rojos y se eleva la hemoglobina (que es la que transporta él oxígeno a todo el cuerpo) y en algunas ocasiones cuando las cifras son muy altas es necesaria practicar una sangría.

Secuelas Sociales

De las secuelas más importantes definitivamente son las que tienen implicaciones sociales, ya que en la sociedad actual la persona con obesidad no es aceptada y si es mujer el rechazo será mayor. A nivel escolar, sabemos que los niños no callan nada y su crueldad se dirige a quien presenta obesidad, no se le permite que juegue con los demás y siempre es objeto de burlas y segregación, provocando en los niños, grandes complejos que requerirán tarde o temprano de ayuda profesional; esto los lleva al aislamiento, y por efecto paradójico, recurren a la comida.

Cáncer

En 2001, los expertos concluyeron que los cánceres de colon, seno (posmenopáusico), endometrio (el revestimiento del útero), riñón y esófago están relacionados con la obesidad. Algunos estudios han también indicado que existen enlaces entre la obesidad y los cánceres de vesícula biliar, ovarios y páncreas.

La obesidad y la inactividad física pueden ser responsables de un 25 a un 30 por ciento de varios cánceres principales: colon, seno (posmenopáusico), endometrio, riñón y cáncer de esófago.

Evitar subir de peso puede reducir el riesgo de muchos cánceres. Los expertos recomiendan que uno establezca la costumbre de comer sanamente y de tener actividad física cuando se es joven para evitar el exceso de peso y la obesidad. A quienes ya tienen exceso de peso o son obesos se les recomienda que eviten subir más de peso y que bajen de peso por medio de una dieta baja en calorías y de ejercicio

Los científicos calculan que cerca de 11.000 a 18.000 muertes por año por cáncer de seno en mujeres estadounidenses mayores de 50 años podrían evitarse si las mujeres pudieran mantener un IMC abajo de 25 durante toda su vida adulta.

La obesidad parece aumentar el riesgo de cáncer de seno sólo entre mujeres posmenopáusicas que no usan hormonas para la menopausia. De las mujeres que usan hormonas para la menopausia, no existe una diferencia importante en el riesgo de cáncer de seno entre las mujeres obesas y las de peso saludable.

Tanto el riesgo mayor de padecer cáncer de seno como morir por él después de la menopausia se cree que se deben a los niveles más altos de estrógeno en las mujeres obesas. Antes de la menopausia, los ovarios son la fuente principal de estrógeno. Sin embargo, el estrógeno se produce también en tejido graso y, después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir hormonas, el tejido graso pasa a ser la fuente más importante de estrógeno. Los niveles de estrógeno en mujeres posmenopáusicas son 50 a 100 por ciento más elevados entre mujeres pesadas que entre mujeres delgadas. Los tejidos sensibles al estrógeno están expuestos por lo tanto a más estímulo de estrógeno en mujeres pesadas, lo que lleva a un crecimiento más rápido de tumores de seno que responden al estrógeno.

Otro factor relacionado con tasas de mortalidad más elevadas por cáncer de seno en mujeres obesas es que el cáncer de seno es más posible que se detecte en una etapa más tardía en mujeres obesas que en mujeres delgadas. Esto es porque la detección de un tumor de seno es más difícil en mujeres obesas que en mujeres delgadas.

La distribución de la grasa en el cuerpo puede afectar también el riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que tienen una gran cantidad de grasa en el abdomen tienen un riesgo mayor de cáncer de seno que aquéllas cuya grasa está distribuida sobre las caderas, las nalgas y las extremidades inferiores

La obesidad ha sido relacionada consistentemente con el cáncer de útero (de endometrio). Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces mayor riesgo de padecer la enfermedad que las mujeres de un peso saludable, sin importar el estado de menopausia. También se ha demostrado un riesgo mayor entre mujeres con exceso de peso. Se ha calculado que la obesidad es responsable de cerca de 40 por ciento de los casos de cáncer de endometrio en sociedades opulentas.

El cáncer de colon ocurre con más frecuencia en gente obesa que en gente con peso saludable. Se ha reportado consistentemente un riesgo mayor de cáncer de colon en hombres con índices de masa corporal elevados. Se han propuesto algunos mecanismos para el efecto adverso de la obesidad en el riesgo de cáncer de colon. Una de las principales hipótesis es que los niveles elevados de insulina o de los factores de crecimiento relacionados con la insulina en la gente obesa podrían promover el desarrollo de tumores.

Estudios han encontrado con consistencia un enlace entre un tipo de cáncer de riñón (carcinoma de células renales) y la obesidad en mujeres; habiendo algunos estudios que han encontrando que el riesgo entre mujeres obesas es dos a cuatro veces mayor que el riesgo de mujeres con peso saludable.

Los individuos con exceso de peso y obesos tienen dos veces más probabilidad que las personas con peso saludable de padecer un tipo de cáncer de esófago llamado adenocarcinoma de esófago. Se ha encontrado un aumento menor en el riesgo de cáncer del cardias gástrico, un tipo de cáncer de estómago que empieza en el área del estómago próxima al esófago.

Los mecanismos por los que la obesidad aumenta el riesgo de adenocarcinoma de esófago y del cardias gástrico no se entienden bien. Uno de los mecanismos principales que se proponen ha sido que los aumentos del reflujo gástrico debido a la obesidad pueden aumentar el riesgo.

De más de 35 estudios sobre el riesgo de cáncer de próstata, la mayoría concluyen que no hay una relación con la obesidad. Algunos reportan que los hombres obesos tienen un riesgo mayor que los hombres de peso saludable, particularmente para tumores más agresivos.

Se ha encontrado un riesgo mayor de cáncer de vesícula biliar relacionado con la obesidad, especialmente entre mujeres. Esto puede deberse a la frecuencia más alta de cálculos en la vesícula en individuos obesos, ya que los cálculos son considerados como un factor fuerte de riesgo de cáncer de vesícula biliar. Sin embargo, no existe suficiente evidencia para sacar conclusiones firmes.

No es claro si la obesidad afecta el riesgo de cáncer de ovarios. Algunos estudios reportan un riesgo mayor entre mujeres obesas, mientras que otros no han encontrado una relación. Un informe reciente encontró un riesgo mayor en mujeres que tenían exceso de peso o eran obesas en la adolescencia o de adultas jóvenes.

Un estudio reciente encontró que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de páncreas sólo en aquellos que no son activos físicamente. Un meta-análisis reciente reportó que la gente obesa tiene un riesgo 19 por ciento mayor de cáncer de páncreas que quienes tienen un IMC saludable.

Hernias y Eventraciones

Las hernias y eventraciones son muy frecuentes en personas con sobrepeso, ya que las paredes musculares no son capaces de contener el volumen y se debilitan y rompen, requiriendo cirugía, con un porcentaje de reaparición muy alto.

Mayor riesgo de sufrir accidentes

Por perder más fácilmente su centro de gravedad y además no percibir alteraciones en el piso o altura de escalones o por romper las sillas defectuosas o pueden caer al rotarse en la cama, etc.

Desordenes del Sueño

Al ganar peso es frecuente que la persona se sienta agotada, esta manifestación puede indicar una enfermedad llamada Síndrome de Pickwickian o apnea del sueño. Las personas con este síndrome, progresivamente van teniendo problemas para respirar, especialmente en las noches y en la medida en la que ganan peso.

Generalmente roncan y tienen episodios en los que paran la respiración completamente y en ocasiones por períodos largos. Durante estos periodos el ritmo cardiaco es irregular. Generalmente luego de un período de apnea despiertan y vuelven a respirar, esto ocurre docenas de veces por noche, provocando la sensación de cansancio del día siguiente. Estos Individuos frecuentemente se quedan dormidos en las salas de espera o conduciendo. La apnea del sueño es un trastorno que requiere atención médica y cuyo tratamiento incluye la disminución de peso, además de prevenir los problemas vasculares cardíacos.

En resumen, el sobrepeso produce la muerte precozmente; se ha calculado que por cada libra por encima del paso ideal, se resta un mes a la esperanza de vida, y es inmensamente mas costoso tratar los problemas generados por el sobrepeso que prevenirlos de forma natural.

 

 

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